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Monologos del alma » Deliciosos cuentos!!
BITACORA DE UNA CORSARIA
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Tema creado por Vagabunda - Dom May 13, 2012 5:43 pm - 1386 lecturas
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Vagabunda
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#1 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom May 13, 2012 5:43 pm - Título del mensaje: BITACORA DE UNA CORSARIA Responder citando

Esta novela corta o cuento largo, no sabría como definirla empezó hace algunos años,
cuando mis amigos y yo, participábamos de un foro llamado La Esmeralda, cada personaje está inspirado en una persona real cuyo nombre es el mismo con el cual participaba en dicho foro.

Pasó mucha agua bajo el puente, nada queda de aquel foro que nos reunió en tanta aventura y complicidad en los juegos.

Es la vida que pasa, los caminos siguen, la gente sigue caminando, todos cambiamos y solo queda el recuerdo de una época donde con poco éramos muy felices, al menos yo lo era, recién ahora encontré un final para esta historia y espero les guste, no sé si el final pero si la historia.

Cuando llegue el fin, les contaré como en las películas que fue de esas personas que dieron lugar a  los personajes de esta historia.



BITÁCORA DE UNA CORSARIA

La partida


Esa noche zarpamos con la primera estrella. No había viento y la humedad del puerto hacia  brillar los rostros con la luna.

Por primera vez había puesto una falda azul en mi maleta, era amplia, terminaba con puntillas y encajes, la llevaba porque el Capitán del barco y la primera oficial de abordo habían decidido casarse en alta mar al regreso de nuestra cacería.

Ya en el barco, en mi camarote, encendí la lámpara y me puse a preparar los arpones y las lanzas que llevaría para la caza del tiburón dorado, el terror de los mares de Kión.

Llegada la media noche, la primera oficial de abordo (a quien cariñosamente llamábamos Luna tatuada) me informó del itinerario a seguir, mientras compartíamos un rico té traído de la península.

Esa noche dormí poco...no podía dejar de imaginar nuestro encuentro con el tiburón dorado que se decía media 15 metros y pesaba aproximadamente 700 kilos.

Cuando me levanté, bajé hacía las calderas, los mulatos no dejan de tirar a paladas las carbonadas aun en mi presencia.

Pero la continua labor y la ignorancia casi desafíante de mi permanencia allí, no pudieron ocultar la presencia de un polizón a bordo.

Confieso que me quedé perpleja al descubrirlo, aún en falta, no se lo veía asustado ni nada por el estilo, su cabello negro caía sobre su frente en señal de desafío y rebeldía y la profundidad de su mirada, me hicieron parpadear por algunos instantes.

Lo llevé ante el Capitán quien a esas alturas, ya había sido informado por el contramaestre Barbaroja.

La decisión del Capitansol, (llamado así por su buen humor y su sonrisa de niño bueno) fue confinarlo a trabajar junto a los mulatos en las calderas.

Recuerdo que aquella noche, estuvimos cenando la primera oficial de abordo (Luna tatuada);la segunda oficial de abordo (Galilea); nuestro contramaestre (Barbaroja);
el timonel del barco (Garfio), un poeta llamado Lexftraru, cuyos deseos era escribir sobre la vida a bordo, el arregla huesos de la tripulación llamado “barbarota” por una cicatriz pronunciada en su mentón, (hecha en un abordaje) y yo “la Corsaria”.
La charla tuvo como eje principal las estrategias a seguir para la caza del tiburón.

Los demás quedaron a bordo; mantenido sus ocupaciones y deberes.

Terminada la cena, me despedí de los comensales y salí a dar un paseo por cubierta, hacia calor y la noche estaba infinitamente bella.

No había oleaje, el barco parecía deslizarse entre plumas y rasos, la brisa era cálida y el cielo parecía bordado por diminutas estrellas.

Desde allí, podía escuchar la risa de los comensales, que por la hora y el alcohol se los sentía distendidos y divertidos.

No sé cuanto tiempo estuve así, tiesa, mirando el mar y el horizonte, tuve la sensación a ratos, de ser la dueña de ese universo tan particular, donde a lo lejos se fundía en un singular hilo de plata.

Promediando el amanecer llegó el Polizón, nos pusimos a hablar de todo un poco, nada en especial, la charla fue agradable y amena.

Las noches sucesivas fueron casi similares y las charlas más largas, llenas de paz y lumbre, llenas de sonrisas y miradas cómplices.

Y en una de esas noches, ideal para la caricia y el susurro, llegó para hablar con nosotros Lexftraru, había terminado la cena y como nosotros, salió a tomar la luna en cubierta. Hablamos poco, el silencio tan perfecto y el espejismo lunar en el agua, no dejaba pasar  las palabras por la garganta.

Un uno de esos momentos en que estábamos los tres sumergidos en el silencio y abrazados por la luna, el poeta se puso pálido, señalaba el mar como gritando, pero ni una sílaba salía de sus labios casi blancos, mientras que ponía tiesas las orejas en son de escuchar las decibeles de la nada.

Luego se dirigió a nosotros en forma inquisidora, casi insolente...
-¿Qué les pasa?¿están sordos?
Polizón y yo lo mirábamos atónitos, amen de no oír nada, nos molestaba esa actitud de obligarnos a escuchar, lo que no escuchábamos.
- ¿Es que no oyen? siguió preguntando con una voz mucho más áspera y fuerte.
- Noooo!-  le dije molesta, mientras pensaba que la falta de costumbre de vivir a bordo le había revuelto el cerebro.

Escuchen!!!! Insistía rayano a la locura, mientas que con el índice derecho señalaba el mar que estaba más silencioso que de costumbre, un allí está!!!! rompió más aún, mis oídos que ya estaban saturados de tantos gritos, gritos que terminaron  atrayendo al Capitansol y Luna tatuada que venían de proa.

Insistió tanto y tanto que terminó despertando a gran parte de la tripulación y a Barbaroja quien tomándolo del hombro le pregunto que había visto.

- Un sirena con escamas de cristal!!!!! una sirena!!!....una sirena que canta!!!... gritaba fuera de si, mientras que todos los demás, hacíamos un círculo para mirar hacía donde su dedo apuntaba.

Luna y yo nos miramos, sin consultarlo y ante las miradas de todos, decidimos bajar para demostrarle al loco poeta que nada había en el lugar que él señalaba. Como no
había peligro y todo estaba en absoluta calma, apenas tomamos el resguardo necesario,  nos pusimos las sogas para lanzarnos en la búsqueda de la nada.

La caída


Luna descendió primero, luego yo, con tan mala suerte que mi pierna derecha quedó enganchada con un astillón del planchón del barco.

Sentí que caía en tirabuzón, que un barreno me perforaba,  que caía hacia al mar y me hundía en la profundidad de la noche. Caía sin paracaídas, me volvía lenta, pesada e invisible.

Cuando desperté sentí que mil lengüetas de fuego salían de mi pierna, que cientos de espadas se me clavaban haciendo firuletes en mi piel y jugaban con mi sangre.

A mi lado Luna y Galilea se esforzaban por reír, risa que  yo veía desdibujada por la fiebre y el dolor.

Recuerdo que cada segundo se me hacia eterno, veía a todos  como en lejanía, como que ellos no estaban a pesar de verlos. Volaba y no tenía alas, miraba sin ojos y escuchaba sin ser.

Podía percibir la preocupación de nuestro Capitán y la responsabilidad de Barbarota que no se separaba  ni un instante de mí.

No sé el tiempo que estuve allí, entre nubes, alcohol y humedades, trataba de analizar que pasaría conmigo y de mi pierna, cada día que pasaba me despedía más de ella.

Todo estaba de luto, lagrimas y dolor a mi alrededor, sólo el Polizón a quien dejaban verme, me traía cada día una rosa hecha con las escamas de los peces.

Supongo que la decisión del Capitán no debió ser fácil, supongo que cuando decidió llevarme a la isla de los “chamenes” lo hizo a sabiendas que allí recuperarían mi pierna.

Habíamos oído de esa isla, pero jamás nos acercamos a ella, decían que allí vivían los “chamanes”, los sabios que profetizaban y curaban al los náufragos del mar de Kion.

Debió costarle mucho la decisión y debió quererme bastante para desviar su ruta y llevarme allí.

No recuerdo mucho de esa travesía, sólo sé que estaba en un grito, que Luna y Barbarota no se apartaban de mi lado, aún en llamas, me sentía cuidada y querida.

Tampoco recuerdo en que momento llegamos a la isla, ni quien me recibió, ni donde me pusieron, ni lo que habló mi Capitán para dejarme, tampoco recuerdo cuando la nave volvió a partir sin mí, sin Galilea y sin Barbarota, los que habían  sido designados  por el Capitansol  para quedarse conmigo en la isla.

Continuará....





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Vagabunda
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#2 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Sep 29, 2013 3:19 pm - Título del mensaje: BITACORA DE UNA CORSARIA (3 ) Responder citando


La isla de los chamanes

El momento de la partida lo viví por un lado entre nubes distorsionadas con figuras aladas y por el otro figuras delgadas, muy delgadas cavando la tierra.

Por instantes pensé que estaba muerta y que preparaban la fosa para enterrarme, mientras que por la fiebre ya sentía el comezón de los gusanos en mi pierna.

Cuando el pozo estuvo terminado, pensé que era el fin y el último hilo que me ataba con el mundo terrenal.

Me depositaron en un colchón de hojas, frías, mojadas y humeadas. Me cubrieron de aceites, ceras y resinas y llenaron la superficie con antorchas y sonidos de tambores.

Me sentí muerta, contundentemente muerta,¡eso si!... sepultada con los honores dignos de una corsaria. No sé cuanto tiempo estuve en estado de sopor.

Un rayo de luz, me pegó directo a las pestañas. Al entreabrir los ojos, un hombre muy alto (cómo de dos metros) y delgado le explicaba a Barbarota que todo había pasado y dirigiéndose a mí me dijo que pronto volvería a caminar.

Yatú que así se llamaba, pasó mucho tiempo junto a mí, por otro lado Galilea y Barbarota no me dejaban a solas ni un instante. Ella me contaba historias mientras que él intentaba levantarme y hacerme caminar.

Fue como volver a empezar, me paraba y me caía, la pierna no me respondía y mi poco peso atentaba contra mi seguridad perdida.

Fueron días de añoranzas, añoraba mi barco, añoraba a mi Capitán, añoraba el té tomado con Luna y sobre todo añoraba las rosas de escamas, regaladas por el polizón. Añoraba volver a ser yo.

¿Cuánto tiempo pasé? No lo sé, confieso que había perdido la noción del tiempo, de los días y de las horas.

Nuestro barco se demoraba en venir por nosotros. A mis primeros pasos siguieron caminatas con Yatú, Galilea y Barbarota. Nos habíamos hecho los tres ( Gali, Barba y yo) muy amigos, bastaba mirarnos para sentirnos, ya no hacían falta las palabras para saber lo que pensábamos, por otro lado estar con Yatú , apodado el “el maestro” era todo un aprendizaje.


Continuará



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#3 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Mie Oct 02, 2013 11:20 am  Responder citando



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Debo confesar que desde que volví andar, mis días en la isla fueron los mejores de mi vida.

Una mañana me desperté con dolores en la pierna y me abstuve de ir a caminar...Yatú y Galilea decidieron hacerlo juntos y Barba se quedó en la choza haciéndome compañía.

Ese día fue especial para mí, perdí la noción del tiempo (pero bien perdida estaba). A veces se tardan años en conocer a una persona, y basta unas horas para saber de ella, ese día lo conocí más a Barba. Había nacido en un barco, cuando pisó tierra por primera vez tuvo la sensación que estaba en un barco gigante, lleno de monstruos, se asustaba de los caballos y de las gallinas, se asustaba de todo lo que se movía. Las casas le parecían enormes y no entendía como las personas podían salir de las paredes.

Su padre era contramaestre del barco que lo viera nacer y su madre, la hermana del Capitán. Toda su vida la había pasado en distintas embarcaciones. A los 17 años conoce una nativa de las islas “Gresalias” y se casa. Se decía que en “Gresalias” estaban las mujeres más bellas de mar. De allí era oriunda Luna tatuada y Galilea.

Con el tiempo, su esposa conoció a un noble y se fue a vivir con él, dejando a Barba rota en la más absolutas de las soledades. Nunca volvió a enamorarse, a los 30 años, llega a nuestro barco, después de haber adquirido fama de ser el mejor curador de heridas y de huesos rotos de toda la región del Kion.

Era un hombre dulce, protector, muy cálido pero también un solitario, y de pocas palabras, muchas veces lo observaba en la isla hablar con los “chamanes” y tomar notas. Si recuperé mi marcha fue a su paciencia sin limites y a la nobleza de su corazón.

Me encantaba estar con él, a veces nos pasábamos horas enteras jugando a los acertijos
y tratando de  desentrañar los misterios que para nosotros generaba la sabiduría de los chamanes.

Nos gustaba analizar los movimientos de las hojas y seguir con la mirada el vuelo de las aves.

Ese día, Yatú y Gali llegaron al atardecer, Gali venia exaltada y feliz, decía que Yatú , le había enseñado el lenguaje de las aves de la isla, que en su parte central, era un verdadero bosque. Cenamos los cuatro juntos y luego nos fuimos a dormir cada uno a su choza.

Continuará...



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#4 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Lun Oct 14, 2013 7:14 pm  Responder citando


...................

Desperté, como lo hacía todas las mañanas, con el trinar de los pájaros, el murmullo del mar y el silencio del sol intenso, entrando por la ventana.

Yatú me trajo jugos y hierbas para desayunar y me invitó a un paseo matinal que acepté sin más.

De tener mi falda azul, ese día, me la hubiera puesto. Caminamos mucho, caminábamos en silencio y en palabras, cuando más silencio había entre nosotros, más bello era lo escuchado, aprendía rápido las enseñanzas de Yatú. Estaba segura que ese día quería enseñarme algo únicol, como era él, especial y mágico.

Llegamos a un conjunto de rocas, si bien eran altas no eran montañas, pero las había muy delgadas y empinadas, entramos a un camino sinuoso y angosto, luego de andar bastante llegamos a la parte central de la cadena rocosa. Sentí mucho frío.

Entre riscos y rocas había un inmenso lago verde, verde profundo, verde de olivares y de higos, verde de pinos y de algas, infinitamente verde.

Yatú se quedó en silencio y por ende me quedé en igual forma. Al principio estábamos
él y yo solos, hasta que un suave susurro al principio se fue convirtiendo en murmullo y más tarde en una canto suave, melodioso y aflautado, me acordé del  poeta...¿sería la sirena lo que mis oídos escuchaban? Pero no vi nada, sólo el lago y a Yatú que empezaba a caminar hacia él, hasta desparecer por completo antes mis ojos. Tuve la sensación que ya no estábamos solos en el lugar.

Supongo que debí asustarme pero no lo hice, no entendía lo que pasaba a mi alrededor y no temía a lo desconocido.

La voz lo iba envolviendo todo, el lugar, mis oídos, a mi, seguí a Yatú y comencé a  caminar hacia el lago, a media que avanzaba el canto se hacia más dulce, me sentía feliz aunque no veía nada, ¡qué sensación tan bella tuve en ese momento!....el agua me invadía, la música me acariciaba y mi alma bailaba en el infinito, abrazada por el aire.

Cuando emergí, después de haber bebido todo el lago, estaba en el mar, a orillas de la isla y Yatú estaba esperándome...No me preguntó nada, yo estaba excitada y feliz, le dije que en la gruta había oído la voz del lago, la maravillosa voz del lago.

Yatú me sonrió y me alcanzó algunas frutas para que comiera, siempre en silencio y mirándome.

Continuará...


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#5 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Lun Oct 14, 2013 7:21 pm - Título del mensaje: BITACORA DE UNA CORSARIA (4 ) Responder citando

El regreso

Jamás olvidaré ese día, cuando emprendimos la marcha para regresar,(estábamos en el otro lado de la isla) sentí unos deseos incontrolables de adelantarme a Yatú, lo que descarté, viendo que a mi inversa, él parecía más lento que de costumbre, miraba a su alrededor como si fuera la primera vez y me constaba que paseaba por esos pasajes muchas veces en un día. Cuando yo más ansiosa me ponía por volver y contarle a Barba rota y Gali mi experiencia, más perezoso y cansino se ponía Yatú.

Noté, eso si, que había más murmullos y movimientos que lo usual, a mi alrededor, las aves estaban inquietas y las hojas se movían como vaticinando una tormenta.

Yo trataba forzadamente de hacer más lenta mi marcha y mirar a mi alrededor como si fuera la primera, lo hacia por imitación, porque en realidad hubiera querido correr y no sabia el porque.

Tardamos bastante en divisar los primeros caseríos y lo que la ida nos llevó un par de horas el regreso se hizo doble. Al acercarnos: ¡sorpresa!!! ¡A lo lejos estaba mi barco amado...!!!!!

¡Habían regresado!!! ¡No se habían olvidado de mi!!!, pasaron tres meses desde que los vi por última vez....¡Ahí si!!! me olvidé de Yatú y comencé a correr a todo lo que daban mis piernas, sentía que volaba, la sensación era de apuro, de felicidad, de angustia, no sé, de todo un poco.

Cuando faltaban unos trescientos metros comencé a gritar y a llamarlos, estaba la mayoría de la tripulación en la isla. No me alcanzaban los dos brazos ni mis dos manos, ni mis diez dedos para hacer que me vieran y notaran mi presencia.

Yo no dejaba de correr y de gritar hasta que los tuve cerca y los fui abrazando uno a uno, con intensidad, con emoción, estaba hecha un mar de lagrimas.

Estaban casi todos, mi querido Capitán, mi compañero, mi entrañable compañero, el timonel “Garfio”, también estaba Barbaroja, casi todos, también me abracé al loco poeta, ya olvidada de aquella aventura de ir en busca de “su” sirena.

Estaban todos contentos, Galilea como nunca estaba charlatana y Barba rota contándole al Capitán sus nuevas experiencia en el arte de curar, aprendidas con los chamanes.

Estaban casi todos, pero para mí, faltaba el más importante, mi amigo el polizón, pero preferí no preguntar y esperar subir a bordo para buscarlo.

Esa noche cenamos en la isla, Yatú hizo preparar hierbas frescas y frutos del bosque, en verdad las bretas y los agates eran deliciosos, tenían un sabor dulce que dejaba  en estado de éxtasis al  paladar con sólo probarlos y los jugos morados de calitras daban un toque noble a la cena.

Me sentía feliz, inmensamente feliz y más saber que habían vuelto por mí y no me habían olvidado.

Continuará




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#6 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Oct 20, 2013 2:16 pm  Responder citando

.....................

La noche parecía feliz y entre jugos y ramas las horas se fueron fugaces, nos despertó el sol del medio día.

Galilea fue la primera en saludarme, me llamó la atención su serenidad, yo estaba histérica y vomitando mariposas por toda la tienda y estrellas en el mar.

No me podía contener de tanta emoción junta, como subir de nuevo a mi barco, ella todo lo contrario, quizá había aprendido lo que yo aún no podía, contener mi ansiedad y mis emociones.

Nos reunimos en la playa, despedirme de Yatú y su gente no fue nada fácil, fueron tres meses de paz y calma, paz para el alma y calma para mis piernas que tanto habían sufrido.

El abrazo de Yatú fue largo, infinito, casi por un instante quise quedarme en él, tan cálido, tan fuerte, tan intensamente él...

Gali, Barba rota y yo fuimos los primeros en subir a bordo, la inquietud no daba paso a las esperas y a las cortesías, además el Capitán estaba tan contento de vernos, que no le importó que lo dejáramos último.

Había sol, y como nunca el barco me pareció más grande, más limpio y más colorido...
Lo primero que busqué con la mirada fue a mi amigo el polizón, pero me fue imposible verlo a primera vista.

Bajé rauda a las calderas con la seguridad de verlo allí, pero tampoco estaba, no me quedó otro camino que preguntarle al Capitán por mi amigo.

Se sonrió, siempre sonreía cuando no quería dar una respuesta, insistí, entonces resignó la sonrisa y me dijo que polizón había encontrado un nuevo camarote, no entendí o no quise entender y decidí que fuera el destino que me lo hiciera ver otra vez...

Casi desilusionada por la falta de recibimiento de mi amigo fui hasta mi camarote, ya tendría tiempo de informarme de todas las novedades del barco...cuando entré una rosa de escamas estaba sobre mi almohada...mi amigo no me había olvidado...

Continuará...



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#7 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Nov 17, 2013 4:45 pm  Responder citando


...................

Recorrí con la mirada todos los rincones de aquel camarote que tanto había extrañado, estaba igual como yo lo había dejado...Olía a mar y azufre y la colección de espadas estaba mas brillantes de lo que yo las había dejado en mi marcha forzosa.

Mientras me disponía a leer algunas cartas de navegación, llamó a mi puerta mi amigo Garfio, me extrañó que lo hiciera, creo que era la primera vez que lo hacía...
Me invitó a que lo acompañara a cubierta, buscó un lugar apartado, de poco tránsito y se sentó en el suelo mientras me invitaba a imitarlo.

Me tomó de las manos, como si me fuera a dar una mala noticia, volví a mirar el barco, estaba más bello que nunca y no perecía que en mi ausencia hubiera habido luchas o encuentros bélicos...

El misterio de Garfio me ponía nerviosa y sumamente ansiosa  y nada contenía esa ansiedad que me invadía de sólo pensar lo que Garfio me diría...

Comenzó con balbuceos, me puso mal y de exigí que de darme una mala noticia que lo hiciera al instante y que no jugara con mis emociones, ni con mis neurosis...

Me respondió invitándome a levantarme y que otra vez lo siguiera, así lo hice y desde estribor me señaló el horizonte que estaba cortado con un cordón de tres barcos por la flota de la reina de la península.

Me estremecí, un hilo de hielo me cinceló la espalada, ¿qué hacía esa flota allí?... viniendo a nuestro encuentro...

Quise salir corriendo para contarle al Capitán, cuando otra vez me retuvo mi amigo Garfio y me dijo que nuestro Capitán ya sabia que estaban allí y que navegaban a nuestro encuentro.

En segundos creo que me hice 1000 preguntas y ninguna respuesta que me daba tenia sentido...

¿Qué haría allí, frente a nosotros la flota de la reina más importante del mundo?
¿Qué haría allí... con su bandera el viento? Y alineadas las naves como para una recepción protocolar y viniendo hacia nuestro barco?

¿Qué tan importante se había convertido nuestra nave para ellos en mi ausencia? Acaso habrían encontrado el tiburón dorado? ¿les esperaba un premio? ¿Qué me había perdido en estros tres meses de ausencia?

Continuará...



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#8 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Lun Mar 24, 2014 2:47 pm - Título del mensaje: El Reencuentro (5) Responder citando

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El Reencuentro

No pude responderme a ninguna pregunta cuando llegó el Capitán y me dijo que me prepara para hacer una visita protocolar a la flota real...y me sugirió que me pusiera mi falda azul (la única falda que tenia)...me llamó la atención su sugerencia, porque él sabia que la guardaba para su boda.

No obstante acepté la sugerencia y me encaminé al camarote sin saber en verdad que estaba pasando, mientras lo hacia,  7 cañonazos anticiparon la cercanía de la flota real...

No tardé mucho, lustré mis botas con carbón y acomodé mi falda y mi pelo.

Cuando salí a cubierta me esperaba el Capitán vestido de gala, estaba solo él, nadie había en la cubierta,  salvo él y yo, cada vez entendía menos y tenia tanto miedo de tener malas noticias que ya no quería preguntar ni preguntarme.

Un bote real, con 7 marinos se nos acercó y nos invitó a subir, otra vez fui el primera y mi Capitán  subió luego que yo lo hiciera...

En el bote rodeada de marinos no me atreví a preguntar, solo miraba a los ojos de mi Capitán como intentando descubrir sus pensamientos, el no dejaba de mirar los míos, como tratando de descubrir los míos...

Tardamos minutos en llegar, cuando subimos, un centenar de soldados de la guardia real alineados en filas paralelas dejaban ver una alfombra roja tejida con hilos de oriente...

Confieso que el barco era bellísimo, el piso estaba lustroso y firme, hecho con maderas de las mejores de cohigues, árboles milenarios de la región de Kion...

Mientras caminaba sobre la alfombra me pellizcaba los pómulos para darle color a mi cara y me mordía los labios para tenerlos mas rojos, mientras movía la cabeza para que mí pelo se acomodara al viento.

Casi al final del camino, el silencio se adueñó del lugar y aprecio el General de la flota vestido de gala con 7 soldados atrás...

Si estaba nerviosa al verlo me estremecí...era el Capitán más famoso de todos los mares y el hombre de confianza de la reina y el numero uno de la armada real.

Era nada más y nada menos que el Capitán Logan...

Continuará...



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#9 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Oct 05, 2014 7:18 pm  Responder citando

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Como las hojas de un libro que se lee varias veces, pasé los últimos años de mi vida como una ráfaga, para encontrarme en mi infancia, cuando jugaba con mi vecino de prado...Logan...

Bonitos recuerdos traían esas paginas de mi pasado. Logan  había sido quien alimentó mi amor por el mar y por la espada.

Fue él que me enseño a usar la daga y el cuchillo, era el mejor, siempre decía que llegaría a ser Capitán...

Me llevaba 10 años y a pesar de la diferencia de edad jugaba conmigo y me cuidaba como si fuera su hermana menor, no dejaba que nadie se me acercara para mortificarme o herirme, siempre me hizo sentir su cariño, su protección de alguna manera y yo lo seguía como una perrita faldera, donde iba, pues allí escondida estaba yo.

Recuerdo cada una de la novias que tuvo, era mujeriego y tenia éxito con las chicas del pueblo, sus ojos miel, románticos y brillantes enamoraban a todas las lugareñas.

Conocía sus borracheras, conocía sus picardías y sus aventuras...a pasear de  ocultarlas, me las conocía de memoria, aunque el siempre trataba de que no me enterara.

A los 22 años se subió a un barco, nunca más volvió al pueblo, recuerdo que pasé días enteros llorando, no lo volví  a ver desde ese instante hasta que lo vi frente  a mí, aunque se sabia que se había convertido en marino, que anduvo de barco en barco hasta que conoció a la reina Aldara....la reina más importante del mundo occidental, se enamoraron...y lo convirtió en el general de su marina y su hombre de confianza.

Y en ese instante estaba frente a mí, a mí que no era nadie...estaba allí porque me  había llevado mi Capitán...no sabia si sonreírle o pon cada de espada labrada...

Me trague la sonrisa...miré a mi Capitán, necesitaba su sonrisa, necesitaba que me trasmitiera  paz, pero él no me miraba, estaba muy atento a lo que pasaba al frente.

Cuando  estuvimos a dos metros del Capitán Logan, los soldados se abrieron en abanico para anunciar que el Príncipe de la península estaba por aparecer ante nuestros ojos...

De solo pensar que conocería a un Príncipe, me emocioné, me mordí mas los labios y arreglé una vez más mi falda....mientras que lustraba mis botas con mis piernas...

Temblaba emocionada, todo se me mezclaba. el deseo de quedar bien y el deseo de ver al Príncipe

Si con ver al Capitán Logan enmudecí...creo que con el Príncipe me desmayé...

Era demasiado para mi, en tan solo minutos, tener tantas emociones juntas y tan fuertes!!!!


Continuará




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#10 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 11, 2015 10:50 am  Responder citando

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No podía creer lo que me estaba pasando, frente a mí, el Príncipe que no era otro que el mismísimo Polizón, mi amigo el polizón que se deshacía en explicaciones que ya no quería oír.

Miré a mi Capitán como tratando de descubrir que pasaba en realidad...porque la que estaba viendo me parecía un sueño interpretado por malo actores con un escenario grotesco, lleno de luces, colores y caras conocidas que nada me aportaban ante la incertidumbre en que me hallaba.

El Príncipe por resolución de la corona debía permanecer en un barco para conocer los oficios y tareas del marino...no se podía llegar a ser Rey (se decía) sin conocer las profesiones y oficio de los hombres de mar, para tal fin fue elegido nuestro barco, un barco tranquilo con un destino cierto y con mujeres a bordo. ¿Qué mejor para un príncipe que debía ser cuidado?

Seguro que mi Capitán estaba al tanto de esa situación, pero nada me dijo, como nada me había dicho ese amigo que creía entrañable, sincero y calido llamado Polizón y ahora devenido en Príncipe....amigo con el cual tuve largas pláticas caminando por cubierta...donde se hablaba de la cosas y la vida...del mundo y las compuertas...de la historia y de la geografía...y jamás en esa caudalosas charlas me dijo que era un príncipe.

Vaya dúo mi Capitán y el Polizón!!!, un par de traidores, mentirosos, porque aprendí que también la omisión es mentir...no comunicar lo que se debe, es mentir, no decir lo que se debe en su momento, es mentir!!

Creo que la mirada de Logan, la mirada que conocía y me era familiar, era la única cargada de sinceridad y pena, sentí su pena por mi, como ni yo misma alcancé a sentir en esos instantes...pero si tenia una sensación de frío que me congelaba, una sensación de desprotección que me hacia huérfana, una sensación de abandono que me hacia sentir muerta.

Estaba defraudada, no escuchaba las explicaciones, solo quería salir de allí, porque en verdad me ahogaba, quería desaparecer, quería que me tragara el mar o que me comieran los peces, pero en verdad no quería estar allí.

Me sentía traicionada, me sentía infinitamente infeliz y no quería llorar, mucha gente mirando y mi amor propio no me permitía regalar una lágrima... a la traición, a la deslealtad o a la omisión!...

Cuando empezaba a entender de lo que se había tratado la presencia de Polizón en nuestro barco (razones de la corona)...vi asomarse entre el Capitán Logan y mi Capitán...la cara sonriente de Luna tatuada...¡Dios!!!! ¿qué hacía la primera oficial de abordo, de “LA ESMERALDA”(que así se llamaba nuestro Barco), allí??

Continuará




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#11 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 18, 2015 11:44 am  Responder citando



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Estaba sin palabras, inmersa en preguntas propias y silencios ajenos, se adelantó el Capitán Logan como si hubiera leído mis pensamientos y con una sonrisa de oreja a oreja, me dijo que la oficial de abordo seria reemplazada.

¿Pero porqué? ...atiné a preguntar, aunque ya no creía en las respuestas.
- Por algo maravilloso que ha sucedido.
¿Qué podía ser maravilloso algo que siendo amiga no me lo hubiera dicho? ya a esas alturas con tantas novedades juntas,  mi cerebro se fragmentaba, se moría y seguro yo no me daba cuenta.
- Si me lo dices lo sabré! contesté, tratando de animarme un poco, ante las miradas expectantes de mi Capital y el Príncipe.
-Es que Lunita ( que así la llamábamos  cariñosamente quienes la conocíamos)espera un hijo y ha decidido tenerlo en la península.
¡Vaya amiga pensé! a mi vuelta de la isla, muchas veces estuve con ella, contándole de mi experiencia y ella jamás hizo esbozo o seña de contarme algo tan importante en su vida (otra traidora pensé...)

Y recordé cuando le pedí al Capitansol que la incorporara como oficial de abordo, porque se suponía que era mi amiga...y porque la quería mucho en verdad.

Fue por mí que subió a LA ESMERALDA, fue por mí que conoció al Capitán, fue por mi que se hizo amiga del timonel Garfio  y del contramaestre Barbaroja
Y así me lo pagaba, ignorándome a la hora de sus mejores momentos (es verdad que la ingratitud no tiene rostro...)

¿Qué más me podía pasar? estaba rodeada de traidores, sin códigos, sin valores sobre la amistad, sin normas para respetar los sentimientos del otro.

En fin, me quería suicidar!!!! ahogándome entre las algas, no podía estar peor.
Mi amigo Polizón era un príncipe, mi Capitán, sabiéndolo, no me lo había dicho en ningún momento como tampoco me dijo que iba a ser padre.

Y Luna ni siquiera me dijo lo de su hijo, en fin, estaba con cara de conocidos con amigos desconocidos.

El Capitán Logan que era el único que daba explicaciones me dijo:
-Enanita, (siempre me llamaba así con cariño) pon otra cara, verás que te encantará el reemplazo de Lunita y llamó a Mary Read, quien había sido nuestra amiga de la infancia, habíamos nacido en el mismo pueblo y en el mismo año y como en mí, Logan despertó en ella el amor al mar...

Era muy blanca, de ojos muy claros y senos muy grandes, le recordaba alegre, un poco atrevida y lanzada. También la recordaba buena persona.

Nos dimos un abrazo muy grande...casi largo y placentero, pero estaba tan dolorida mi alma que el dolor apagó la alegría de volver a ver a una amiga.

CONTINUARA



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#12 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 03, 2016 3:30 pm - Título del mensaje: LA VUELTA AL BARCO (6) Responder citando


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LA VUELTA AL BARCO


Terminado mi abrazo con Mary Read, dejando de lado el protocolo...me incliné ante el Príncipe...saludé a los presentes especialmente al Capitan Logan con el que me seguía uniendo un gran afecto y me dirigí a “LA ESMARALDA”...
Mientras caminaba entre lágrimas y heridas...entre el  dolor y desengaño....vi subir al Barco Real... a Barba rota...

No fue necesario preguntarle que hacía allí...se acercó feliz diciéndome que la reina Aldara lo solicitaba para ser su médico personal...su estancia en la Isla de los Chamanes lo había hecho famoso...

Creo que se merecía su fama....además de un marino por excelencia, era una buena persona y no había dudas que era el mejor cura huesos conocido...

Ya no podía tener más pena...yo quería mucho a Barba rota...por todo lo que había hecho por mí en la isla...y si volví a caminar fue por la gran dedicación que tuvo para conmigo...

Sentí que no perdía un amigo...sino que el universo ganaba un buen médico...
Al menos con él....mi corazón estaba en calma...sabia que algún día nuestros destinos se volverían a cruzar...

Nos despedimos con un fuerte abrazo...él subió... y yo bajé.....

Cuando llegue al barco...me pareció más vació que nunca...me encerré en mi camarote y lloré como nunca lo había hecho...ni cuando me dijeron que no volvería a caminar...

No se cuanto tiempo pasé...ni cuantas lagrimas derramé...solo recuerdo de aquellos días, noches frías sin estrellas y mil heridas en mi corazón...

Estaba así...lejos del mundo y de mi...cuando Mary Read que ya estaba en “LA ESMERALDA” junto con mi Capitán...me vino a invitar para pasear por cubierta....

La verdad no tenia ganas de hacerlo...pero bueno...quizá tenia cosas para contarme y yo cosas  para contarle del barco también...

Lo cierto es que estábamos en cubierta...cuando de pronto me sucedió algo inesperado...

CONTINUARA...




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#13 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 10, 2016 2:44 pm - Título del mensaje: Asunto Responder citando

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Una voz dulce y melodiosa comenzó a envolver al barco...primero como en susurro...luego fue subiendo hasta convertirse en una nota aguda y suave a la vez.

Corrí  para mirar el mar desde babor...Mary Read no sabía que pasaba...el Capitánsol menos....parecía que solo yo la oía...mientras pedía silencio, ellos me miraban  atónitos en  mi postura observando el mar  y mi  pedido de silencio...

-¿Pero qué? ¿están sordos? No escuchan esa voz?...seguro que pensaron que me había vuelto loca...Hasta que atraído por la voz que emergía del mar llego el poeta de abordo...el eterno enamorado de la Sirena del mar...Lexfraru...él también como yo, la oíamos...

Me sentí acompañada en esta nueva locura que me estaba pasando...Lexftraru y yo nos acercamos más y más  para  ver si podíamos identificar el lugar de donde salía esa voz tan dulce y tan penetrante a la vez....

Un...¡allí está!... quebró nuestra curiosidad, del mar emergía una imagen  infinitamente bella,.mitad mujer y mitad pez, llena de diminutas escamas, plateadas y tornasoladas. Una larga cabellera negra cubría la desnudez de su espalda y de sus senos....

Yo pedí a los que estaban mirándonos (media tripulación)  que aun sin ver ni escuchar me hicieron caso y agarraron a Lexftraru por temor que se arrojara al mar siguiendo a la Sirena...

No dejaba de estar atónita, porqué solo Lexf  y yo escuchábamos a la Sirena, porqué solo Lexf y yo podíamos verla?

No se cuanto tiempo estuvimos en estado de contemplación, emocionada yo, enamorado Lexftraru, hubiera deseado que esos momentos fueran eternos, se fue mi dolor y mis lagrimas, el cielo me pareció mas bello que nunca, las estrellas más grandes y el mar; el reposo de un guerrero....

Confieso que sentí paz, una paz que me recorría desde adentro hacia fuera, sentí mi cuerpo real como etéreo, me sentí de agua y me sentí de mar, me sentí parte de un sueño del cual no quería despertar...

Miré a Lexftraru y supe que él, también tenía sensaciones múltiples, éramos dos privilegiados en un mundo que se volvía mágico ante nuestros ojos....

CONTINUARÁ



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#14 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 17, 2016 7:12 pm - Título del mensaje: Asunto Responder citando

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Luego llegó el silencio....un silencio que abracaba el mar y envolvía a las estrellas...la tripulación que se había acercado para ver a la Sirenadelmar, comenzó a retirarse lentamente...me llamó la atención que Garfio y Mary Read se quedaran charlando...Lexftaru y yo estábamos tan excitados con lo que habíamos visto que no parábamos de intercambiar sensaciones...Luego nos fuimos a la cocina a seguir conversando mientras yo comía pan con trozos de quesos.....Lexf se tomó tres vasos de vino...
Nos quedamos hasta el amanecer en la cocina...no podíamos creer lo vivido...que nos había dejado un sensación de plenitud anímica increíble...

Ese día creo que me dormí todo...los días que vinieron, llegaron sin sorpresas, pero en el barco la algarabía invadía todos los rincones.
Se aproximaba la fecha en que bajaríamos a la Isla de los Lagartos. Era un isla de aprovisionamiento donde se encontraba una gran taberna, buena comida, guapas taberneras y fornidos marineros. Había para todos los gustos y todos los placeres.

Ellos se aprontaban para lucir mejores que de costumbre, hasta tomaban largos baños para secarse olores de borracheras piojos y costras acumuladas con el tiempo.

Galilea se la pasaba haciéndose trenzas para elegir cual luciría esa noche...Mary Read agudizaba sus escotes...yo solo me dedicaba a observarlos y reírme en silencio...no ponía mis expectativas es ese tipo de lugares.

Además era la oportunidad de enamorarse, no solo acudían marineros de otras embarcaciones sino que solían  concurrir los capitanes mas ricos de los mares del sur y del norte....como el Capitán Black o Jack Sparrow.

Se decía  por aquellos tiempos del Capitán Black que en sus bodegas se encontraban vinos de occidente...perlas, oros  y sedas de oriente.... también se decía que a las mujeres que subían a su barco...las cubría en perlas y diamantes....tal era su fama.

Yo había intercambiado algunas palabras con el en otros oportunidades...era especialmente amable conmigo...aunque yo lo miraba con cierto desprecio y porque no decir con un poco de soberbia...nunca me habían gustado los hombres mujeriegos...los que se paseaban en cama en cama o de mujer a mujer...siempre los desprecié...

En esos días me encontré con Lexftraru y le pregunte si bajaría a la isla...me dijo que se quedaría a bordo por si aparecía su sirena...

Yo pensaba bajar...aunque no sabía muy bien para qué....quizá porque en el fondo de mi misma,  también necesitaba un poco de diversión.


CONTINUARA


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#15 Escribió el primer mensaje de este tema Publicado: Dom Ene 24, 2016 6:48 pm - Título del mensaje: Asunto Responder citando

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Y el día tan ansiado llegó...bajar para el aprovisionamiento del barco y pasear un día entre música,  alcohol  y amores nuevos....
Galilea lucia un flor regalada por Lexftraru...el poeta de abordo...cosa que había hecho con todas las mujeres inclusive con la ayudante de cocina: Clara.

Mary Read se había puesto una blusa blanca con un profundo escote...nunca pasaba desapercibida...chispeante como siempre fue la primera en salir del barco en compañía del timonel Garfio que olía a jabón y menta.

Lexftraru decidió quedarse en espera que volviera al barco su amada sirena
Todos fueron bajando poco a poco,  Galilea lo hizo en compañía del contramaestre Barbarota...
Uno de los últimos en salir fue el Capitán que estrenaba una chaqueta bordó y botas de cuero negro...personalmente fui vestida como todos los días...aún estaba desanimada por todo lo pasado...y fui la ultima en dejar el barco...que sólo quedó con la guardia de abordo.

El sol terminaba de dar sus póstumos destellos y el mar reflejaba el fuego que iba desapareciendo poco a poco...

Cuando llegué a la taberna de la isla, me sentí envuelta en una densa capa de humo....de  olor a gallina hervida... alcohol... jabón....menta, todo mezclado...
La música atentaba contra cualquier oído que pretendiera escucharla...en una de las mesas estaba mi Capitán con Jack Sparrow y el Capitán Black seguro que hablando de la próxima cacería...o de mujeres.

Mary Read estaba muy bien acompañada por un joven de treinta años aproximadamente, ojos oscuros y pelo café y Garfio bailaba con Clara...
La algarabía y el alcohol eran los dueños absolutos de la noche que ha había caído con todo su peso y con todas sus sombras....

Al rato se acercó a mí el Capitán Black, pero con una excusa femenina salí de la taberna en busca de aire puro y lo dejé con la palabra en la boca.

Afuera el aire cálido de una noche de verano dio alas a mis pulmones y comencé a caminar hacia la ribera.

Una sombra llamó mi atención, un hombre sentado mirando el mar parecía ocupar todo mi horizonte...era la primera vez que lo veía... no quise asustarlo...me saqué las botas...dejé a resguardo mi espada y me acerque a él, descalza,  despacio casi con sigilo...


CONTINUARA



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